Por Katerine Retamozo Antonio*
El Grupo de Teatro Expresión de Huancayo hoy, 16 de septiembre de 2026, cumple 40 años, cuatro décadas resistiendo en el arte del teatro, el más puro y primigenio.

Fotografía del Grupo de teatro Expresión de una de sus obras más importantes: Zoelia y Gronelio, interpretada por Maria Teresa Zúñiga (dramaturga, actriz, poeta) y Jorge Miranda Silva (director de teatro, actor).
Me gustaría ponerle play a un video y visualizar a Maria Teresa Zúñiga Norero y Jorge Miranda Silva, veinteañeros, soñadores, rebeldes, llenos de energía para el escenario o lo que ellos hubieran convertido en escenario en 1986, cuando decidieron formar y dar vida a Expresión. Hoy los miro como unos seres maravillosos, sabios, maestros, con esos anhelos de que el mundo pueda ser un poco mejor, un poco más humano. Ahora que en el mundo se acelera con la tecnología, su voz es más necesaria, urgente.
Sin embargo me sitúo en este tiempo, 2024, donde llevar un proyecto cultural colectivo es más que un reto, un desafío, un espacio tan complejo como lo es el ser humano, depende de muchos factores, desde los emocionales, sociales, culturales, políticos, las transformaciones generacionales. Sobrellevar todo eso en conjunto requiere de virtudes, valores, madurez, fuerza, convicción, lucha, resistencia, terquedad y también amor.
Además de todo esto complejo del trabajo colectivo en este tiempo, me pongo a pensar en el arte, en lo que significa ser artista, la respuesta que encuentro es que el arte es producto de la creación del ser humano, expresión de lo que lo habita y su universo; y sobretodo el arte es irrenunciable, es igual a no poder renunciar a ser hijos de nuestras madres, en vínculo es natural y para siempre, y quién se sabe artista no se dice “soy artista”, solo “es” a través de su creación o interpretación.
Creo que Expresión es esto y más: es un proyecto colectivo de artistas que nunca renunciaron a su naturaleza de artistas y continúan el camino, con los mismos sueños de hace nada menos que 40 años, en un mundo cambiante al que se van adaptando. Son referente a nivel regional y nacional, porque han dejado huellas a lo largo de este inmenso camino en actores, actrices y grupos de teatro de los que también son un referente.
Buscando en mis recuerdos, hace 10 años, cuando cumplieron 30 años, tuve la oportunidad de acompañarlos y conocer más la producción en teatro, un mundo inmenso en el que comprendí más a los artistas escénicos, los valoré mucho más. Ese año, el 2016, los acompañé a producir una puesta de Zoelia y Gronelio, una de sus obras más representativas. En primer lugar, la escenografía era como una mudanza, cada elemento, las luces, el sonido, el maquillaje, los actores, realmente una experiencia que ni pagando dos maestrías la hubiera podido tener para aprender de este espacio de las artes. Ahora cada vez que veo que harán una temporada o una puesta, regresa a mí esa admiración de saber todo el trabajo que harán para llevar a escena sus obras. Vuelve a mi mente la mudanza, el maquillaje, las luces, el sonido, los actores, el vestuario. Cuánta capacidad, cuánto arte, cuánto respeto al público.
A esto quiero añadir, que el trabajo de Expresión no solo ha sido la producción, también la gestión cultural de su propio proyecto, desde los espacios, escenarios, hasta la venta de entradas, hacer todo el material visual, la difusión, es realmente titánico ese trabajo, quizás quienes conozcan de este sector sepan lo difícil que es manejar la audiencia, el público, llenar una sala es un reto inmenso y ellos lo han hecho constantemente.
Además quiero resaltar el trabajo de enseñanza del Grupo, han formado a muchos de actores, actrices en Huancayo en nuestro país, y he sido testigo de eso con muchos de ellos a quienes he conocido y he visto convertirse en personajes de gran peso escénico en el escenario. Conocer la técnica, manejarla, plantearla, realizarla es algo que Expresión tiene en maestría.

Fotografía del Grupo de Teatro Expresión, de su obra Mades Medus, una de las obras que se ha producido por distintos grupos en Perú y países como Argentina.
Aquí quiero detenerme a hablar de cada uno:
Maria Teresa Zúñiga, qué puedo decir, solo rendirme ante una maestra de la dramaturgia peruana, que no solo escribe tremendas obras, actúa y dirige Expresión.
Jorge Miranda Silva, dirige, actúa, maquilla, es artista plástico en sus tiempos libres y hace el manejo técnico, el sonido, las luces milimétricamente, además ha recopilado toda la memoria de Expresión en un archivo increíble.
Jorge y Marco Miranda Zúñiga, son una síntesis de sus padres, sus primeros alumnos y de los primeros lugares, artistas, actores, tienen una versatilidad admirable y que debe ser el ADN de Expresión. Además Jorge en la docencia, Marco en las comunicaciones cuando se les ve en escena son dos seres con alta química y una capacidad potenciada por ese ADN de Expresión que seguro tendrá más generaciones, con los nietos y bisnietos.
Quiero finalizar anotando que Expresión se gestó y nació hace 40 años, 1986, una década social y políticamente difícil en el Perú, es contemporáneo de grupos como Maguey, Vichama Teatro, La Gran Marcha de los Muñecones, La Tarumba y está Yuyachkani y Cuatro tablas que nacieron en los 70, grupos además cercanos y amigos de Expresión.
Hablo de estos grupos porque han hecho toda su trayectoria en Lima y han logrado proyectos relativamente sostenibles, sí, en esta ocasión me pongo un poco centralista, porque veo lo que a Expresión le ha costado en años, esfuerzo, trabajo, mantener una carrera viva en Huancayo, una ciudad donde el teatro es poco valorado, como todas las artes, donde además cuesta mucho hacer arte y sostener la vida con este trabajo y me pongo a pensar y soñar en verlos allá, en Lima, quizás en esta una nueva década, donde las vitrinas harán que su luz brille aún más y los aplausos sean interminables como se lo merecen.

Fotografía después del homenaje en la FELIZH 2026
Texto hecho para la mesa de Homenaje a Expresión en la FELIZH 2026, el 25 de junio.
*Gestora Cultural


