Por Katerine Retamozo Antonio*
Flor Pucarina, Leonor Chávez Rojas (21 de setiembre 1935 – 05 de octubre 1987), ella, la dueña de una voz irrepetible del huayno, el huaylarsh, la muliza y de un pedazo de nuestra historia familiar, personal, ancestral está en la pantalla grande.
Flor Pucarina fue una artista en toda su expresión y abordar una biografía suya parecía que solo podían hacerla quienes la conocieron y estuvieron cerca de ella, uno de ellos fue Guillermo Joo, fallecido hace solo unos meses, que publicó el libro Flor Pucarina, hasta siempre(2021), que además tenía un registro de una sesión de las más bellas fotografías de ella. También Antonio Muñoz Monge que publicó una novela inspirada en ella titulada Peregrina(2019) y además investigadores le dedicaron ensayos en la historia de la música andina.
Deben existir miles de personas en todo el Valle del Mantaro que tienen muchas líneas por contar de lo que sienten cuando la escuchan. Hasta ahora cuando hablas con personas que bordean los 60 o 70 años en Huancayo, la recuerdan, hace poco hablando con un señor de Huamancaca me dijo, “yo hasta ahora les cuento a mis hijos que cuando fui a su concierto me dedicó una canción: para ti chinito”, ese recuerdo le llena el corazón y le llena de orgullo. Historias de a pie, de la memoria que marcó la imponencia de una Faraona, la Faraona del cantar wanka en un escenario.
Cómo entonces se narra una historia de una artista de esta magnitud. Uno de los primeros apasionados de Flor Pucarina de mi generación es Eduardo Díaz Delzo que hizo, con toda vocación de investigador y admirador la Casa Museo de Flor Pucarina en Pucará, quizás sea quien tiene la más completa colección de sus discos, además de fotografías, libros y un conocimiento amplio de la vida artística de Flor Pucarina, un verdadero tesoro.

Y ahora nos encontramos ante un aporte significativo en el documental «Flor Pucarina. Rebelde hasta los huesos», escrito y dirigido por Geraldine Zuasnabar Ravelo(Huancayo), un trabajo de más de cinco años en 88 minutos a 39 años de la partida de Flor Pucarina, la más grande de la música andina cuyo video con mayores vistas en Youtube es a su canción “Tu nomás tienes la culpa” con más de 7 millones de reproducciones y decenas de artistas que interpretan sus canciones en incontables homenajes.
Asumir, tan solo pensar en hacer un trabajo así es un inmenso reto, de investigación, de muchos sentimientos, porque abordar la vida y obra de artistas como Flor Pucarina conllevan una conexión tan inexplicablemente energética y ancestral. Es abrir un baúl lleno de recuerdos y tener el tino para ordenarlos, buscar y encontrar a las personas que estuvieron con ella, rescatar sus testimonios que reconstruyan los datos biográficos que den un contexto y muestren esa resistencia, esa raza wanka de entre los 50, 60 y 80s, que te ayuden a reconstruirte también, a encontrar tus raíces y sentir orgullo y expresarlo a través de su legado musical.
Pocos caemos en cuenta todo lo que significó la carrera artística de Flor Pucarina en su contexto, en un tiempo desbordante de racismo y machismo que no se extinguen nunca, fue la voz y resistencia del huayno, el huaylasrh, de la muliza, del sufrimiento de un desarraigo y de ingratos amores. Todo eso se puede conocer en el documental donde hablan sus compositores, sus presentadores y biógrafos testigos de esa carrera construida con arduo trabajo, vocación y decisión.
Repasar parte de la historia de nuestra Flor Pucarina (digo “nuestra” porque así la sentimos en un sentido de pertenencia empática-sentimental-musical), ser testigos de su vigencia confirma que nuestras raíces están vivas, que nuestros recuerdos llorados con sus canciones traspasarán generaciones y trabajos como este documental sirven para actualizar esa posteridad.
Vayan a verla al cine para que siga en cartelera, todos los detalles en el fanpage de Película «Flor Pucarina, Rebelde hasta los huesos»
*Gestora cultural


