Por Katerine Beatriz Retamozo Antonio (*)
23 de mayo de 2026
Perú
Llevo alrededor de 16 años en la gestión cultural, al inicio para mí, no se llamaba así, no la conocí así. Comencé el 2010 como coordinadora de actividades del Centro Cultural de la Universidad Continental y fui internándome en ese inmenso mundo. Uno de mis grandes aprendizajes resumidos de la experiencia es que la unidad mínima de la gestión cultural es el proyecto cultural, la base en lo que se sostiene, todo parte de ahí.
Uno de los primeros talleres que me marcaron en la formación como gestora cultural lo llevé en 2014, con Guillermo Cortés Carcelén. Allí entendí con más profundidad el proceso de diseño de un proyecto cultural. El ciclo de proyecto que aprendí ese año lo tengo guardado en una imagen en la memoria hasta hoy. Esa experiencia me dio herramientas para crear proyectos tan queridos como Enciende Cultura y el Festival Interescolar de Títeres FESTIT en Huancayo.
A eso se sumó una etapa larga y rica de aprendizajes, tanto en campo como en lo académico: la FELIZH, el proyecto de revaloración de la obra de Zenobio Dagha y tantas experiencias, el Diplomado de Gestión Cultural en el Centro de la Imagen, el Posgrado virtual de FLACSO en Gestión Cultural y Comunicación, y finalmente la Maestría en Gestión Cultural en la UDEP. Todo me ha nutrido tanto.
Fue en la maestría donde conocí a Roberto Gómez de la Iglesia, maestro español y gestor cultural, quien llegó a clase con una lata llena de fichas para explicar el espacio cultural, lo que el denominó Kultursistema. Era 2018. Los años pasaron, pero el contacto con Roberto nunca se perdió, gracias a las redes sociales y a esa magia que tiene el mundo de la gestión cultural de mantenernos conectados.
Con el tiempo me interné en el trabajo más de escritorio, en la parte más burocrática de la gestión, y desde ese lugar pude ver cómo funciona el sector por dentro. En algunos momentos tuve la oportunidad de dictar talleres de diseño de proyectos culturales, pero cada vez que lo hacía sentía que algo faltaba: una herramienta llena de color, creativa, que invite a los participantes a comprender fácilmente y conectarse con sus propios proyectos.
Así, vino un tiempo de cero trabajos externos, que, aunque fue un poco angustiante, también me abrió espacios para pensar. Fue entonces cuando decidí crear algo propio: una herramienta que me ayudara a tener independencia laboral y, al mismo tiempo, acompañar a otras personas a diseñar sus proyectos culturales de manera sencilla y significativa.
Recordando aquellas fichas en lata, tomé una cartulina el 14 de enero de 2025 y la corté en cuadrados. Quería que las fichas formaran un puente, porque eso es exactamente lo que hacemos los gestores culturales: construimos puentes. Lo apliqué a uno de mis propios proyectos. Fue la primera prueba exitosa.

Ya con todo armado y en una cajita, el 22 de febrero del 2025, en un lugar tan ancestral y hermoso como la Huaca Pucllana, le mostré a Roberto Gómez de la Iglesia y a Miren Martin, su socia y compañera. Ambos, tan expertos y tan generosos, me dieron sugerencias valiosas: insertar un tablero guía, darle dinamismo y más. Llegué a casa con los apuntes llenos de ideas y, por la sobrecarga del día a día, la cajita quedó guardada por más de un año.

Pero aunque guardada en un rincón de un cajón de la casa, nunca salió de mi mente. Durante ese tiempo tuve dos experiencias que terminaron de consolidar la herramienta: ser jurado en los Estímulos Económicos para la Cultura y acompañar a Gloria Lescano en un Laboratorio de Proyectos Culturales que ella dictó. Ambos espacios me dieron claridad, profundidad y más confianza en lo que estaba construyendo.
Finalmente, con la suma de todas esas experiencias, volví a la matriz y a mis apuntes de la huaca Pucllana. Escribí, dibujé, hice los gráficos, incluí a la IA solo como una asistente porque vi el uso que ya le están dando, afiné el proceso una y otra vez, confiando en mis conocimientos y en el cariño que le tengo a esta carrera, a este oficio. Porque Planitura es también eso: un aporte desde mi vocación por la gestión cultural.

Darle un nombre
Quería un nombre que sonara a planificación, a proyección, a cultura. Revisando encontré un denominador común: cultura, arquitectura, literatura, escritura, partitura, pintura… todas terminan en “ura”. Y por otro lado: plan, planear, planificar, plantear. Estaba buscando cómo unirlos cuando me encontré con el disco de Cazzu, Latinaje, y me gustó cómo había fusionado dos palabras como latina y linaje. Hice el mismo ejercicio y así salió: Planitura. La música inspira tanto, el arte siempre inspira.
Marko Capcha Solís, mi compañero de todos los sueños, es un gran diseñador gráfico y le dio la identidad visual a Planitura y además ha diseñado todo el contenido.

Así nació Planitura. Así le fui dando vida. Y hoy es una realidad, en los primeros talleres del 22 y 23 de mayo donde la he aplicado, ha ocurrido lo esperado: conectó bien. Es una herramienta que ayuda, que recoge las ideas, las estructura sobre el papel y todo eso se guarda en una cajita que lleva además todos los sentimientos que le ponemos a cada proyecto cultural que diseñamos, soñamos, anhelamos.
Me queda agradecer profundamente a los gestores culturales Elizabeth Uribe, Yamille Celis, Celeste Acosta, Omar Jaimes, por ser los primeros en confiar en mí y en Planitura.

Ahora pongo a disposición Planitura, conmigo como tallerista, para quienes quieran aplicarla tendré una programación de talleres dos sábados por mes en Lima, comenzaremos el 06 de junio, y también estoy atenta a instituciones y organizaciones que deseen emplearla. Además, estamos desarrollando la versión web, que tomará algunas semanas más. No será igual que trabajar en mesa, pero haremos todo lo posible para que sea una experiencia amigable y significativa.
He querido compartir todo este proceso por si le puede servir a alguien, porque estamos para compartir nuestras experiencias. Planitura nace de mis años de trabajo, de mi corazón y también de un anhelo profundo: lograr vivir de mi vocación que es la gestión cultural.

Aquí la ficha técnica y costos
Planitura contiene 13 fichas que se trabajan en 13 pasos para diseñar o rediseñar proyectos culturales.
Autora: Katerine Beatriz Retamozo Antonio Diseño gráfico: Marko Capcha Solís Producido por: Proyecta Cultura S.A.C., Lima, Perú © 2026 Proyecta Cultura S.A.C. — Todos los derechos reservados
Fecha de nacimiento: 22 de mayo de 2026
-Taller grupal: S/70 (por persona) (Incluye Planitura)
-Taller personalizado: S/150 (Incluye Planitura)
Próximo taller: Sábado 06 de junio, de 10 am. a 1 pm. (Enlace de inscripción: Talleres de diseño de proyectos culturales : Rellenar formulario)
Contacto: [email protected]
(*)Katerine Retamozo: Gestora cultural y comunicadora social, magíster en Gestión Cultural por la Universidad de Piura, con un Posgrado en Gestión Cultural y Comunicación en FLACSO Virtual Argentina y un diplomado en Gestión Cultural por el Centro de la Imagen. Ha trabajado en el Ministerio de Cultura del Perú y ha sido consultora en UNESCO Perú y actualmente en la OEI. En 2017 publicó Enciende Cultura. Manual de ejecución (Fondo Editorial de la Universidad Continental). Ha dirigido el Centro Cultural de la Universidad Continental por más de cuatro años y ha estado al frente del programa cultural de la Feria del Libro Zona Huancayo (FELIZH) durante seis ediciones, ha desarrollado el proyecto de revaloración de la obra del maestro Zenobio Dagha Sapaico, entre otros.
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